Carta de Managua – Un manifiesto sobre el Tratamiento de Asentamientos Humanos Espontáneos (AHE) en el Centro Histórico de Managua

El primer Foro Centroamericano de Estudios Urbanos Integrales, llevado a cabo en la ciudad de Managua del 24 al 26 de Septiembre del año 2014, contó con la participación de una amplia gama de profesionales, activistas, jóvenes líderes, estudiantes, académicos y entidades del gobierno local, al igual que con especialistas en las ramas de urbanismo, arquitectura, sociología y gestión de riesgos provenientes tanto de la República de Nicaragua como del istmo Centro Americano. En el marco del Foro, se llevaron a cabo una serie de actividades de vital importancia en el mejoramiento de las condiciones precarias e incremento de la calidad de vida de los habitantes de Asentamientos Humanos Espontáneos, alrededor de 3 ejes temáticos: Gestión Urbana y Cultural; Gestión de Riesgo y Hábitat Popular Urbano. Los asistentes al Foro, de manera conjunta e integral, participaron en la consolidación de acuerdos que velan por la unificación de esfuerzos para propiciar y lograr un cambio de paradigma en la gestión de las ciudades nicaragüenses y, en particular, para la transformación y desarrollo integral de Asentamientos Humanos Espontáneos (AHE) en el Centro Histórico de Managua. Así, por medio de paneles de discusión, ponencias científicas y universitarias sobre experiencias de prácticas singulares en Bogotá, Medellín, Santiago de Chile, Buenos Aires y Quetzaltenango, talleres de desarrollo urbano en Managua, y a través de la presentación de propuestas técnicas de desarrollo para la ciudad de Managua y su área metropolitana, se logró dar cuerpo a la presente Carta de Managua, como manifiesto de principios y compromisos para el desarrollo integral de Asentamientos Humanos Espontáneos (AHE) en el Centro Histórico de Managua.

CONSIDERANDO

I
Que es necesario desarrollar la visión de un Centro Histórico vivo e incluyente y articulado. El Centro Histórico de Managua, funge como centro municipal y es un foco de aglomeración de toda la dinámica y equipamiento urbano de la ciudad, hasta que fue severamente dañado por el terremoto ocurrido el 23 de diciembre de 1972. Hoy en día, es un lugar altamente complejo y desarticulado del resto de la estructura urbana de Managua. El tejido urbano actual está caracterizado por su estructura ortogonal que a pesar del terremoto en 1972 y del anterior en el año 1931, fue preservado y respetado por las administraciones de la ciudad. La estructura urbana actual está definida por un sistema de espacios públicos principales como la Plaza de la Revolución y los ejes históricos importantes, y por espacios secundarios como el Parque de La Candelaria, la plaza de la Iglesia Santo Domingo, entre otros. No obstante, el Centro Histórico quedó prácticamente vacío hasta la mitad de los años 1990, que luego se transformó en una
cantidad alta de Asentamientos Humanos Espontáneos, principalmente en los barrios tradicionales: en el de Santo Domingo, La Candelaria, San Sebastián y San Antonio.

En los últimos 8 años se han llevado a cabo inversiones importantes de inclusión a través de equipamiento urbano y rehabilitación de espacios públicos dirigidos por el interés del Gobierno Central. Esta ola de inversiones en el área ha promovido la articulación de los actuales usos institucionales de gobierno con usos de alto valor recreacional y turístico: la construcción de estructuras comerciales permanentes (Tiangues), la revitalización del Malecón de Managua con la construcción del Puerto Salvador Allende y el Paseo Xolotlán o la rehabilitación del parque urbano Luis Alfonso Velásquez, con la construcción y regeneración de edificios públicos en el perímetro de la Avenida Bolívar, la cual también ha sido sometida a remodelación como eje articulador de la imagen urbana del centro. El resultado es un Centro Histórico con una alta fragmentación funcional, entre estas grandes inversiones y el uso habitacional ubicado en sus contornos. La proximidad a estos proyectos podría significar un gran potencial en términos de generación de empleo o de mejoramiento de bienestar, sin embargo, no se está generando esta sinergia por una falta de incorporación de programas de mejoramiento barrial, entre otros, que eleven las capacidades de inserción de la población en estas nuevas dinámicas. En este sentido, un ejemplo de buena práctica es el desarrollo habitacional “Virgen de Guadalupe”, en lo que fue el vertedero municipal a cielo abierto “La Chureca”. Con un enfoque integral, este desarrollo habitacional a la vez de mejorar las condiciones habitacionales de 258 familias, capacitó a los habitantes que antes trabajaban en el vertedero, para hacer funcionar una planta de reciclaje que hoy en día da trabajo a 500 personas con empleos directos y a más de 4.000 personas con empleos indirectos.

II

Que el uso habitacional en el sector del Centro Histórico debe tender a la radicación de la población. Actualmente, esta población es tanto formal como informal y está determinada por tres condiciones: informal para los estratos más bajos; formal en el intento de repoblar el centro en los años 1980 y 1990 de parte de gobiernos de esas épocas; y por último de interés social, como es el caso del programa “Casas para el Pueblo”. El uso habitacional informal posee una condición habitacional muy precaria, y tanto en lo informal como en lo formal se identifica un patrón de baja densidad entre 40 y 80 habitantes por hectárea. Otro patrón es la prevalencia de problemas sociales entretejidos en el sector. Algunas razones son la ausencia de identidad de los habitantes que llegan tanto de la capital como del interior urbano o rural del país, la proliferación de Asentamientos Humanos Espontáneos en los terrenos baldíos consecuencia del terremoto y zonas de alto riesgo, entre otras.

III

Que el impacto de los proyectos de inversión en los barrios tradicionales debe ser multidimensional e integral. Es necesaria la gestión urbana a través de una entidad líder que maneje proyectos en el Centro Histórico. La creación de instrumentos de gestión urbana debería incluir: (a) el reajuste de terrenos e integración inmobiliaria, que permita la participación de los residentes en el desarrollo inmobiliario; (b) la generación de incentivos que estimule el desarrollo inmobiliario en altura en el centro de la ciudad; (c) la participación en la plusvalía que permita la captación de recursos; (d) instrumentos de mejora en la recaudación municipal; (e) unidades de gestión que provean estructura organizativa para que los ciudadanos puedan gestionar y realizar mejoras en su hábitat; y (f) instrumentos de desarrollo prioritario que permitan la liberación de tierra y la estimulación del desarrollo urbano compacto.

IV

Que el diseño y la arquitectura son elementos claves para promover vida en comunidad y generadora de identidad, por lo que se debe trabajar con una visión que vincule el gobierno local con las universidades en proyectos urbanos. De esta manera, se incidirá en el mejoramiento de condiciones de la población, la preservación del tejido urbano histórico y al mismo tiempo en el mejoramiento en la enseñanza e intercambio para generar ideas y conocimiento innovador. Para ello, se debe promover el uso de distintos medios, impulsados conjuntamente con la comunidad, tales como concursos, laboratorios experimentales, colectivos, y/o brigadas de trabajo, pudiendo establecer una plataforma tanto para el pensamiento innovador ‘think-tank’ (“pensar”) como para el desarrollo y diseño urbano el ‘do-tank’ (“hacer”).

POR LO TANTO PRESENTAMOS

La Carta de Managua tiene por objetivo la humanización del Centro Histórico de la ciudad de Managua mediante la ejecución de proyectos integrales e incluyentes. El establecimiento de un nuevo paradigma urbano en el país requiere de la creación de un nuevo régimen del suelo que obligue y potencie el desarrollo de una ciudad más humana y justa, la prevalencia del bienestar común sobre el individual, la dignificación de los Asentamientos Humanos Espontáneos, la adopción de medidas de resiliencia urbana hacia el cambio climático y los riesgos geológicos y la evolución de un sistema de planificación hacia un modelo más activo y adaptado a las realidades contemporáneas.

ACORDAMOS

La inclusión de cinco dimensiones integrales en la Carta de Managua que comprenden los siguientes compromisos en las áreas de: (i) gobernabilidad; (ii) medio ambiente; (iii) cultura; (iv) economía; y (v) aspectos sociales.

(i) Gobernabilidad – fortalecimiento de la gestión y participación ciudadana

  • Reconocimiento del Centro Histórico de Managua como núcleo estructurante y una de las centralidades más importantes de la estructura urbana de la ciudad de Managua, proveído de voluntad política para su recuperación.
  • Integración de los Asentamientos Humanos Espontáneos en el Plan Maestro del Área Central (PMAC) y de los barrios tradicionales con corredores peatonales que articulen el espacio público de manera accesible e incluyente.
  • Creación de una Empresa de Desarrollo Urbano de carácter autónomo para la gestión, diseño, planificación y ejecución de Grandes Proyectos Urbanos Integrales, con el fin de dar seguimiento y acompañamiento multidimensional en las distintas fases de proyecto de manera descentralizada, e integrando el sector privado, gobierno local y residentes.
  • Fortalecimiento de las organizaciones barriales y su relación con la Municipalidad para crear, mejorar y ejecutar políticas urbanas integrales y armoniosas entre las necesidades comunitarias y las estrategias del gobierno municipal.
  • Organización de concursos abiertos de proyectos urbanos financiados, para la transformación de la ciudad y la potenciación de los recursos humanos existentes, con el fin de garantizar la vinculación de proyectos urbanos con las universidades.

(ii) Sostenibilidad ambiental – conservación y regeneración del medio ambiente para una ciudad resiliente

  • Promoción de un programa de mejoramiento ambiental e impulso de campañas de concientización ambiental, específicamente para el uso y manejo de espacios públicos urbanos en los barrios así como en la costa del lago Xolotlán y los parques existentes.
  • Conservación y recuperación del medio ambiente por medio de espacios públicos accesibles y zonas de amortiguamiento.
  • Creación de una red de espacios públicos barriales mediante la articulación de ejes principales arborizados y mejora de las vías de comunicación y los medios de transporte, ya que el área central no puede ser concebida como ejes de travesía Norte-Sur y Este-Oeste del resto de la Ciudad.
  • Consolidación del sistema de centralidades de la ciudad, balanceando la distribución de servicios y cargas, para mejorar el desempeño de la ciudad con un diseño que logre el sentido de lugar por medio de la definición de vocaciones para cada una las centralidades.
  • Reconocimiento de las medidas comunitarias para la adaptación al cambio climático, como pequeñas iniciativas de adaptación progresivas y de bajo costo.

(iii) Sostenibilidad cultural – la cultura, el arte y el patrimonio como tejido de identidad y desarrollo

  • Apoyo al intercambio socio-cultural entre residentes de diferentes barrios para la reconciliación social mediante proyectos culturales y artísticos.
  • Creación de equipamiento cultural a nivel de barrio para el desarrollo de actividades artísticas y deportivas.
  • Reconocimiento del patrimonio tangible e intangible por todas y todos los ciudadanos, y el reforzamiento de la historia del Centro Histórico a través de la identidad y de la memoria colectiva.
  • Concientización sobre la necesaria restauración y rescate permanente de viejos inmuebles y edificios históricos, así como la conservación del tejido urbano y renovación del patrimonio histórico intangible en el Centro Histórico de Managua.
  • Refuerzo de la identidad local mediante la creación de una imagen urbana, a través del uso de la arquitectura y el diseño urbano
  • Mejoramiento del estándar de calidad de proyectos urbanos y de vivienda, a través del fomento de concursos nacionales e internacionales multidisciplinarios.

(iv) Sostenibilidad económica – la ciudad como motor de desarrollo socio-económico de la Nación

  • Implementación de programas de formación y capacitación laboral para generar capacidades técnicas en los habitantes de los Asentamientos Espontáneos Humanos, vinculados preferiblemente a los Grandes Proyectos Urbanos en el Centro Histórico (Paseo Xolotlán, Puerto Salvador Allende, Parque Luis Alfonso Velásquez, entre otros).
  • Creación de estrategias de proyectos de pequeña escala de emprendimiento y de cooperativas de auto-sostenibilidad para creación de empleo, en entornos comerciales definidos por corredores de uso mixto, en los ejes principales del Centro Histórico.
  • Promoción del potencial de las economías de escala generando eventos como ferias de productores, carpinteros, etc. en el Centro Histórico.
  • Creación de cooperativas y colectivos que potencien los recursos locales y el involucramiento de la comunidad.
  • Impulso a proyectos y gestión de turismo sostenible vinculados con el Centro Histórico, su cultura y su gente.

(v) Sostenibilidad social – la ciudad justa, social y humana

  • Creación de proyectos inter-generacionales, de equidad y de diversidad de género en las estrategias del desarrollo local.
  • Integración de la familia en las actividades de desarrollo comunitario, incorporando la participación infantil.
  • Creación de campañas para combatir el estigma de los riesgos sociales en el Centro Histórico, a través de la articulación de hitos emblemáticos existentes, trazando espacios públicos seguros e incorporando a la comunidad en los procesos de diseño para su debida apropiación.
  • Mejoramiento de la imagen barrial integrando a los habitantes en redes de comunicación en espacios aptos para el intercambio social y cultural.
  • Organización de campañas alrededor de los temas de la seguridad ciudadana en los barrios del Centro Histórico para los distintos estratos sociales de Managua.

Firmamos: Adilia Karina Carey S., Adriana Donahí Gutiérrez, Andrea Carolina Huete Medrano, Andrea García Pérez, Aparecida Arguello, Armando Raúl Manzanares, Axel Hansel Daniel Bojorge, Beyra Nazareth Pineda, Brissa Suárez Bonilla, Carlos Josué Incer, Carlos Linarte Cáliz, Cinthya Auxiliadora Escobar Hernández, Dalia Carolina Sobalvarro, Dieber Vásquez Guevara, Diego Antonio Doña Meza, Dorothee Huber, Emma Grün Lorío, Emmanuel Detrinidad, Ena Ardón, Erika Lorena Avendaño B., Félix Borge, Fitzgerald Gutiérrez C, Gerson Enrique Flores, Guillermo André Vallecillo Castillo, Heiker Leonel Palacios Centeno, Heyliz Idania Sáenz S, Heyner Avendaño Zamora, Indira Morales, Itzel Patricia Zeledón, Jacqueline López Palacios, Jennifer Traña Caler, Jocelyne Matamoros Díaz, José Miguel Gutiérrez Mendoza, Judith Bolaños Morales, Kamila Belli, Katherine Thompson, Leonardo Icaza, Luis Felipe Ríos Rojas, Luis Fernando Castillo Castillo, María Auxiliadora Reyes, María Gabriela Castellón, María Lucía Saavedra, Maria Ninoska Diaz, Mark Torrez Rizo, Maryangeles Cross, Milena Axiliadora Juárez Mendoza, Mitchelle Maria López Lanuza, Nadege Quintallet, Nadine Abarca, Néstor López Irías, Noel Sampson Ortega, Nordia Viales Espinoza, Norwin Parrales Cruz, Omar Antonio Saravia, Patrick Welch, Perla Maria Sanchez Uriarte, Roland Krebs, Rosa María Terán, Sodelhyi González Simmons, Tania Monge Martínez, Telba Eliza Díaz Aldana, Vilma Francis Mendoza, William Montano, Yamil Gutiérrez Centeno, Yasoara Rayo Vallecillo. 

El grupo de participantes del Foro 2014, autores de la Carta de Managua.

 

Managua, Nicaragua, 26 de septiembre de 2014