Laboratorio para la ciudad. Transformación del Mercado de Montería en contexto con su Centro Histórico

Dentro de las ciudades Latinoamericanas y el Caribe, uno de los lugares que tradicionalmente alberga importante movimiento y que muchas veces marca el pulso de la ciudad, son sus mercados. Sin embargo, muchos de ellos, a pesar de estar en los centros históricos, se encuentran desarticulados con el resto de la ciudad, debido probablemente al desorden que muchas veces marca la tónica del lugar, el centenar de vendedores informales que trabajan en el área, las malas condiciones de higiene y un entorno en el que puede primar la inseguridad y el deterioro.

En el marco de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de Findeter trabajamos en la ciudad de Montería, Colombia. Mediante un proceso experimental de diseño urbano participativo experimentamos novedosas herramientas de diseño participativo, resultantes en una nueva metodología: ‘Laboratorio de Diseño Urbano’.

En Montería, el Mercado Central y su entorno fueron elegidos como área de intervención para rescatar el espacio público y remarcar la importancia que todo Centro Histórico tiene: su centralidad. El equipo multidisciplinario de arquitectos, urbanistas, trabajadores sociales y economistas del ‘Taller Urbano Bogotá-Viena’ liderado por el arquitecto colombiano Fernando Cortés Larreamendy y por el arquitecto austriaco Andreas Hofer de la Universidad de Tecnología de Viena, realizaron una serie de talleres urbanos que llamamos ‘Laboratorio de Diseño Urbano (LDU)’ con el fin de diseñar una estrategia urbana innovadora e integral mediante la participación ciudadana.

El proyecto no sólo consistió en la revitalización y renovación del entorno del Mercado, sino que también consideró su transformación social, integrándola y articulándola con el Parque Lineal de la ‘Ronda del Sinú’, la cicloruta y el muelle turístico, transformando el área de influencia en un centro de actividades culturales y comerciales conectado. La propuesta entendió el proyecto como un instrumento de estrategia urbana para un desarrollo sostenible del Centro Histórico, donde el componente del espacio público y el paisaje constituyeron sus elementos estructurales. Por lo tanto ésta propuesta estratégica consideró el Centro Histórico como pieza fundamental, lo que determinó el trabajo para su recuperación. Para tal efecto, se elaboró un Plan Maestro del Espacio Público Sectorial, que se consolidó a través de sub-proyectos estratégicos, que plantearon la recuperación integral del espacio urbano como catalizador fundamental para la renovación y el desarrollo del sector.

El proyecto principal consideró la recuperación de los patios internos de la ‘Plaza de los Cuatro Patios’. Para esto se propusieron 4 programas diferenciadores para otorgar un carácter único a cada patio. La Plaza de Mercado, patrimonio arquitectónico y cultural, se pensó como un lugar de encuentro e intercambio ciudadano. Es importante entender que el proyecto consideró el ‘patrimonio’ no como algo estático ubicado en el pasado, entendiendo que el valor no consiste en la ‘conservación’ del pasado, sino en entenderlo como guía de proyección hacia el futuro. Entonces, para la revitalización de la Plaza de Mercado y su entorno, fue fundamental considerar el sistema de abastecimiento y distribución de alimentos dentro la ciudad y específicamente el rol a nivel zonal como Plaza de Mercado del Centro.

Otro elemento que se consideró como prioritario, fue ‘El Paseo del Parque de los Libros’ que se propuso como un espacio público que se podía convertir en eje articulador del área de estudio. Este eje permite integrar el conjunto urbanístico y paisajístico propuesto para la ‘Plaza Cultural del Río’ con el parque existente, lugar donde hoy se desarrolla una venta de libros. Para tal efecto, se planteó un eje peatonal, permitiendo sí un acceso restringido de vehículos en caso de emergencia. El eje peatonal se define por un perfil urbano continuo bajo una pérgola de 10 m de ancho, cubierto por lonas que, además de generar sombra, crean un corredor ecológico en su cubierta, al permitir la generación de todo un sistema de vegetación y de nichos para las diferentes especies que habitan en la ‘Ronda del Río’, como iguanas, micos y aves.

La propuesta, surgida del Laboratorio de Diseño Urbano (LDU), se dio a partir de una metodología de diseño participativo que permitió, a través de talleres con diferentes actores sociales, la presentación, discusión, elaboración y elección de una serie de escenarios, permitiendo con ello la definición de una propuesta alternativa.

El LDU se desarrolló a través de las diferentes fases:

I. Preparación e investigación sobre proyectos de buenas prácticas en los temas considerados, así como un mapeo de actores sociales del sector y el Centro Histórico,

II. La interpretación del sector mediante un levantamiento y análisis participativo de los principales retos, problemas y potenciales, que derivaron en la elaboración de posibles escenarios urbanísticos a partir de grupos focales,

III. La elaboración de una propuesta de diseño urbano preliminar,

IV. La retroalimentación de la estrategia urbana elaborada, mediante un juego de rol de actores y ejercicios de interacción a través de una maqueta,

V. La elaboración de la propuesta de diseño urbano final

VI. La discusión y reflexión sobre la propuesta final y sus ajustes.

El objetivo de estos talleres fue responder a las preguntas: ¿cómo recuperamos el espacio público invadido por el comercio informal como espacio para todos los habitantes de Montería? ¿Cómo revaloramos la dinámica social y espacial de la plaza de mercado?Teniendo en cuenta nuestro objetivo y los retos presentes en esta área, definimos la metodología participativa de LDU que involucró a los vendedores al interior del mercado y en su entorno, ONGs locales, funcionarios de la municipalidad, el Alcalde, docentes de las universidades locales, estudiantes de arquitectura, estudiantes de comunicación y los propietarios de edificaciones aledañas.

El principal reto para ciudades intermedias es la generación de proyectos integrales, que tengan un impacto social, económico, cultural, ambiental y que busquen un enfoque multisectorial de la sostenibilidad. A los funcionarios a veces les cuesta dejar participar a los ciudadanos en la definición de problemas y soluciones. Con el LDU, en Montería, mostramos que sí se puede desarrollar una propuesta integral cuyo diseño tenga mucha apropiación social. Por eso estamos convencidos que la metodología del LDU es un útil y poderoso mecanismo para promover un buen equilibrio entre los actores urbanos.

Dentro de la ICES el Laboratorio de Desarrollo Urbano está replicándose en otras ciudades como Campeche y Xalapa en México; Quetzaltenango en Guatemala; Managua en Nicaragua; Santiago en la Repúblico Dominicana; y en Pasto, Colombia, ciudades en las que el espacio público se encuentra desarticulado y donde se busca transformar la ciudad mediante la participación social. Esperamos que los resultados sean positivos como en Montería, que reflejó una rica concertación con los actores claves, así como apropiación por parte de los ciudadanos. ¿Crees que esta metodología pueda ser útil en tu ciudad?

Se pueden descargar todos los estudios y el informe final gratuitamente en este link.

Anteriormente publicado en Plataforma Urbana.